El mejor punto del Logitech ERGO K860 es que combina un marco curvado y dividido con reposamuñecas acolchado de verdad y, sobre todo, con inclinación negativa ajustable de cero, menos cuatro y menos siete grados. Ese detalle es más relevante que cualquier función extra, porque ayuda a bajar la extensión de muñeca al teclear.
También es un teclado completo, con teclado numérico integrado, lo que encaja con tareas de oficina que mezclan texto y cifras. Su principal peaje es el tamaño: en escritorios estrechos, el ratón se desplaza más a la derecha y puede aparecer tensión en el hombro si no se recoloca el conjunto.
Si lo que buscas es un teclado ergonómico que no se coma medio escritorio, Wave Keys está mejor equilibrado. Su diseño ondulado es menos agresivo que el del K860, pero suele resultar familiar desde el primer día. Aun así, conserva un reposamanos acolchado y un formato compacto sin renunciar al bloque numérico.
En la práctica, este tipo de compactación ayuda tanto como un soporte de ratón: acerca el ratón al cuerpo y reduce el alcance lateral. En un teclado dividido, Kinesis Freestyle2 tiene un perfil interesante: permite separar los dos módulos con un modelo de separación estándar de nueve pulgadas o uno extendido de veinte.
La ergonomía es más configurable que en un teclado curvo de una pieza: puedes abrir los módulos hasta donde tus hombros lo pidan. El punto débil es que, sin accesorios de elevación, algunas personas se quedan a medias: consiguen muñeca recta, pero no siempre un ángulo de antebrazo perfecto.